jueves, 21 de octubre de 2010

Ícaro


En la mitología griega, Ícaro es el hijo del arquitecto Dédalo, constructor del laberinto de Creta. Tras crearlo con él, el rey de Minos les prohibe que salgan de la isla para que no divulguen la manera de salir de aquella fortaleza. Aún así, Dédalo ideó una manera de escapar: cogió plumas y las enganchó entre ellas con cera, así creó unas alas con las que escaparían de la isla. Cuando volaban por el cielo, Dédalo aconsejó a Ícaro volar en una altura media, para no caer al mar y para no quemarse con los potentes rayos del sol. Pero Ícaro, deslumbrado por la belleza del firmamento y la música de los pájaros, no se da cuenta de que poco a poco cobra altura, hasta que llega un momento que los rayos ardientes del sol ablanda la cera de sus alasy, finalmente cae al mar.


Ícaro

Volar, volar, del suelo despegarse,
ser hermano del águila en la altura,
cruzar en desafío la estatura
de las cumbres que empiezan a nublarse.

Y agitando las alas, elevarse
hacia el sol, y sentir su quemadura,
ver la tierra, lejana miniatura,
y las estrellas ante mí apartarse.

Y a mi padre gritando sus consejos
con el temor de que si voy más lejos
al desastre me pueda aproximar...

Si el brío juvenil es invencible,
¿por qué cayendo estoy? ¿Cómo es posible
que en mi descenso me ha tragado el mar?

Francisco Álvarez Hidalgo





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