
Orfeo en la mitología griega es hijo de Apolo y la musa Calíope. Hereda de ellos el don de la música y la poesía. Según los relatos, cuando tocaba su lira, los hombres se reunían para oírlo y hacer descansar su alma. Por ello enamoró a la bella Eurídice y logró dormir al terrible Cerbero, cuando bajó al inframundo a intentar resucitarla. La única condición que tenía que cumplir era no volverse para mirar a Eurídice. Orfeo no pudo resistirse y así la perdió.
XXII [XXIII]
A Orfeo
Pudo con diestra lira y dulce canto
bajar Orfeo a la región oscura,
y del dolor que eternamente dura,
el rigor suspender y el triste llanto.
De el divino concento pudo tanto
la fuerza, y de su fe constante y pura,
que a recobrar su prenda mal segura
halló entrada en los reinos del espanto.
Venturoso amador, si no rompiera
el precepto fatal, y conservara
el bien que con tan largo afán conquista.
Mas ordena, ¡ay dolor!, la suerte fiera
que cuanto con la dulce voz ganara,
vuelva a perder con atrevida vista.
Juan de Arguijo.
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