
En la mitología griega, Sísifo fue fundador y rey de Éfira (Corinto). Era hijo de Eolo y Enarete y marido de Mérope. De acuerdo con algunas fuentes, fue el padre de Odiseo con Anticlea, antes de que ésta se casase con su último marido, Laertes. Fue promotor de la navegación y el comercio, pero también avaro y mentiroso. Recurrió a medios ilícitos, entre los que se contaba el asesinato de viajeros y caminantes, para incrementar su riqueza. Desde los tiempos de Homero, Sísifo tuvo fama de ser el más astuto de los hombres. Cuando Tánatos fue a buscarle, Sísifo le puso grilletes, por lo que nadie murió hasta que Ares vino, liberó a Tánatos, y puso a Sísifo bajo su custodia. En el infierno Sísifo fue obligado a empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes de que alcanzase la cima de la colina la piedra siempre rodaba hacia abajo, y Sísifo tenía que empezar de nuevo desde el principio.
VI [VI]
A Sísifo
Sube gimiendo con mortal fatiga
el grave peso qu'en sus hombros lleva
Sísifo al alto monte, y cuando prueba
pisar la cumbre, a mayor mal se obliga.
Cae el fiero peñasco, y la enemiga
suerte crüel su duro afán renueva.
Vuelve otra vez a la difícil prueba
sin que de su trabajo el fin consiga.
No iguala aquélla a la desdicha mía,
pues algún tiempo alivia en su tormento
los hombros a tal carga desiguales.
Sufro mayor con tal porfía,
que un punto no perdona al pensamiento
la importuna memoria de mis males.
Juan de Arguijo.
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